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Aquella exhibición de Alonso en Hungría
Aquella exhibición de Alonso en Hungría

2015-07-21 09:20:19

Dice Fernando Alonso que su primera victoria, la del 2003 en Hungría, fue la carrera que “realmente me cambió la vida, más aún que ser campeón del mundo”. Aquel tórrido agosto, Alonso dobló al entonces todopoderoso Michael Schumacher y a su compañero Jarno Trulli para convertirse entonces en el más joven vencedor de un Gran Premio. Esa carrera siempre quedará en las estadísticas, en la historia. Pero cada uno ordena como quiere su propia hemeroteca y para muchos, la edición del 2006 merece un lugar igual o mejor en la carrera del asturiano que esa famosa victoria de 2003.

Dejemos a un lado que fue la última victoria de Honda en la F-1, La FIA andaba empeñada en igualar el mundial, en favorecer a Ferrarila primera de Jenson Button tras más de 100 grandes premios disputados, el único podio de Pedro de la Rosa… Todas estas efemérides ya generarían cientos de líneas por sí solas, pero aquel GP de Hungría guarda mucho más entre sus números, entre sus recuerdos. De hecho, guarda una de las mayores exhibiciones de pilotaje bajo el agua.

La FIA andaba empeñada en igualar el mundial, en favorecer a Ferrari. No solo había prohibido el importante mass damper a Renault en la carrera anterior, sino que además se sacó de la manga una sanción de dos segundos en la parrilla a Fernando Alonso por “conducción temeraria” durante los entrenamientos libres, cuando no había hecho más que recriminar a Christijan Albers que le obstaculizara en una de sus vueltas lanzadas.

Remontada bajo el aguacero
Aquella sanción de la FIA le relegó a la decimoquinta posición de la parrilla y regaló al mundo una memorable remontada bajo el aguacero de Budapest. Nada tuvo que envidiar a las históricas primeras vueltas de Ayrton Senna en Donnington Park (1993). No arriesgó en la arrancada, llegó decimoquinto a la primera curva, pero en solo cinco vueltas ya era tercero. Se salió una y otra vez de la engomada trazada, del hule (como suele decir el asturiano) que se vuelve tan resbaladizo cuando la goma se empapa de agua. Protagonizó 12 adelantamientos épicos, casi todos por fuera, sin apenas visibilidad. Memorable. En opinión de muchos, una de sus mayores demostraciones de talento.

Siguió y siguió tirando, se colocó líder cuando los McLaren entraron a repostar y él ya sacaba un minuto al segundo. Sí, habéis leído bien, sacaba un minuto a Jenson Button cuando en la última parada,Habría doblado a todos los rivales en pista ya para poner neumáticos de seco, una tuerca mal anclada le hizo abandonar. De no ser así, hubiera doblado a todos los rivales en pista. Aquel fue un gran día para la F-1, un día en el que un joven llamado Lewis Hamilton se había proclamado por la mañana campeón de la GP2 en su primera temporada.

Un año después, Alonso y Hamilton escenificarían en Hungaroring el momento más tenso de su relación en McLaren, pero esa es ya otra historia, como las cuatro victorias del inglés en este circuito.

Este obsoleto circuito estrenado en 1986 para celebrar el primer Gran Premio de F-1 más allá del telón de acero (mucho antes de que cayera el muro) guarda muchas historias entre sus roídas instalaciones (las más desvencijadas del Mundial tras las de Interlagos), pero la carrera de 2006 está grabada a fuego entre quienes pudieron presenciar aquella maravillosa exhibición de Alonso.